sábado, 3 de mayo de 2014

BARCOS ENCALLADOS EN EL ESTERO DE LA CRUZ

Salimos por la mañana desde Punta del Caimán con bastante viento de levante, para buscar los barcos encallados de los que nos habían hablado, barcos hundidos en los esteros en los que sólo habitan peces, y gaviotas cuando la bajamar los descubre.
Como siempre, el silencio y la soledad se adueñan con prontitud de estos parajes vacíos, donde sólo se oye el chapoteo de nuestros remos y algún pájaro de vez en cuando. Quizás por eso ocurre que el momento de acercarse a uno de estos naufragios desata siempre una sensación nueva, plena de inquietud y poesía. 
Pesqueros, pequeños paquebotes y barcos de recreo se pudren clavados en el limo. Naves ruinosas de las que es difícil vislumbrar su primitiva forma o el color del que estuvieron pintados sus cascos.
 














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