viernes, 1 de mayo de 2015

CENTRAL HIDROELÉCTRICA SANTA ELENA


Empezó a edificarse a finales del siglo XIX y se inauguró en 1902, entre las lagunas Colgada y Batana, siendo la primera de las que se construyeron en la zona de Ruidera.
Una gigantesca tubería, de cuatro kilómetros de longitud y 1500 metros por segundo de caudal, traía el agua desde la laguna de San Pedro, a través de túneles y acueductos que aún perduran. 
A pesar de que dejó de funcionar hace relativamente poco tiempo, en 1970, el edificio, al igual que el pequeño poblado que se construyó en sus inmediaciones para dar vivienda a los empleados, está en la más completa ruina. El tejado se ha derrumbado sobre las dos grandes turbinas dobles, y el puente de grúa, con una potencia de diez toneladas, amenaza con caerse en cualquier momento.
Este lugar, referente de técnica y de arquitectura industrial de la época en que fue construido, agoniza en el más completo abandono desde hace casi medio siglo. La naturaleza campa a sus anchas en sus alrededores y, si nada lo remedia, será otro ejemplo más del patrimonio que la desidia oficial dejó desaparecer.



























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