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viernes, 20 de noviembre de 2015

CAMPING ROCÍO PLAYA

He aquí la crónica de una muerte anunciada; no en vano los campistas de sus últimos años de existencia dejaron en la red comentarios bastante significativos sobre su suciedad y sobre su dejadez, comentarios que aún pueden leerse en algunas de las páginas relacionadas con la hostelería onubense.







El camping Rocío Playa, probablemente uno de los de mayor renombre de nuestras costas, agonizó lentamente en los últimos años del decenio pasado. En 2010 cortaron el suministro de luz eléctrica y casi simultáneamente el del agua potable. Eso hizo que los campistas fueran abandonando poco a poco las instalaciones. 








Su enorme extensión sobre el Parque Dunar, más de 25 hectáreas, permitió la cabida de más de mil parcelas, de casi una docena de casas móviles e incluso de una treintena de bungalows de madera. Por ello no es de extrañar que en sus mejores tiempos este camping de segunda categoría llegara a contar con casi doscientos trabajadores, la mayoría de ellos de Matalascañas y otros pueblos vecinos.





La colosal cafetería, sobre la parte más alta del cordón dunar que se levanta en paralelo a la costa, tiene una vista magnífica sobre el océano; es, junto con el gran supermercado, el edificio más significativo de este lugar. 








El camping Rocío Playa quedó definitivamente abandonado en febrero de 2011, cerrando así una página importante del turismo de nuestra provincia que duró más de treinta años. 










sábado, 18 de junio de 2011

CAMPING CATAPUM

La mala gestión política del gobierno de Cartaya hizo posible que desapareciera este camping, inaugurado en 1969, al que cabe el honor de haber sido el primero que se creó en la costa de Huelva, y sólo detrás del camping La Viña en La Palma, si nos referimos a la provincia.





Tras la decisión del ayuntamiento de desmantelar las instalaciones y de la lucha de los campistas por impedirlo, en marzo de 2004 un grupo de excavadoras, protegidas por policía municipal y guardia civil, acabó con el que había sido lugar de veraneo de muchas familias durante más de treinta y cinco años.





Ahora sólo el original edificio de la recepción, una pequeña caseta, una parte de la valla exterior y algunas de las fuentes de agua testimonian aquellos veranos de sol y mar que ya se fueron.