lunes, 17 de marzo de 2014

HOTEL GUADIANA


El progreso que experimentó el comercio algarvío a principios del siglo XX hizo necesaria una sólida infraestructura para acoger a los comerciantes portugueses y extranjeros que se desplazaban hasta aquí en esta época. Ello trajo consigo la construcción de algunos de los edificios más señeros de las principales ciudades del sur de Portugal. La idea de este grandioso hotel fue promovida por el industrial conservero Manuel Ramírez y realizada en el primer cuarto del siglo XX por el arquitecto Ernesto Korrodi.
La planta baja del edificio está ocupada por la propia recepción del hotel, una entidad bancaria y algunos pequeños comercios. El resto del inmueble pertenece al establecimiento hotelero y, a pesar de haber sido declarado recientemente Edificio de Interés Municipal, está vacío. Como nota curiosa, cabe añadir que muy cerca se levantan dos pequeños palacetes particulares en el mismo estado de abandono que presenta este edificio.














sábado, 15 de marzo de 2014

CLUB KAIS


Encontré este lugar cuando remaba por la desembocadura del Guadiana, costeando la orilla portuguesa. Los vivos colores de sus paredes me llamaron tanto la atención que decidí desembarcar y echar un vistazo.
Se trata de un bar de copas abandonado, posiblemente por su funcionamiento sólo en temporada de verano. 
Está situado en el arranque del espigón de Vila Real y dispone de una amplia terraza trasera elevada, desde donde se goza de una excelente panorámica.











HOTEL RESTAURANTE LA MÁQUINA

Parada casi obligada de camioneros y viajantes durante algunos años, este lugar fue hotel, restaurante y gasolinera. Tuvo una vida efímera ya que la construcción de la autovía Vía de la Plata dejó este sitio, al igual que otros de la misma ruta, sin futuro.
Después de resistir algunos años, los tres negocios tuvieron que cerrar sus puertas. Desde entonces, los desaprensivos han ido destrozando lo poco que quedaba.











 

martes, 11 de marzo de 2014

FÁBRICA CONSERVERA


Recientemente han sido demolidas las dos naves de esta fábrica conservera, así como algunas edificaciones y viviendas anejas. Se trataba de construcciones en piedra y piedra ostionera, una de ellas de enormes dimensiones, donde estuvo situada una conocida industria de fabricación de conservas de pescado, que además dio nombre a esta pequeña aldea: Fábrica. Según viejos trabajadores de esta empresa, sus productos gozaron de gran renombre, llegando incluso a abastecer a algunas colonias portuguesas de ultramar.
Tomé la mayor parte de estas fotografías en el año 1997, actualmente sólo queda un enorme muro de contención de ladrillo, que puede verse cuando baja la marea. Éste tiene más de doscientos metros de largo y servía además de lugar de atraque para las embarcaciones que llegaban y salían.