domingo, 25 de mayo de 2014

IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Cuando se inauguró, en diciembre de 1966, nadie podía suponer que tan sólo veinte años después esta iglesia estaría cerrada al culto.
El pueblo, que había empezado a construirse en los años cincuenta, quedó pronto vacío. Las imágenes del interior del edificio se trasladaron a la iglesia de Almonte y el obispo de Huelva dio el visto bueno para instalar la única campana en la parroquia de María Auxiliadora del vecino pueblo de Bollullos.
Treinta años después, la iglesia sigue vacía, sólo habitada por los pájaros que continuamente se cuelan por sus ventanas.















lunes, 12 de mayo de 2014

TALLERES DE LOCOMOTORAS

He aquí un vestigio importante de arqueología industrial en nuestra provincia. Se trata de una construcción de finales del siglo XIX que, cosa rara, se encuentra en bastante buen estado de conservación. 
Se construyó para servir de talleres y cocheras para las locomotoras del ferrocarril minero de Sotiel Coronada. Después de prestar servicio durante más de medio siglo, se ha utilizado como almacén, cocheras y hasta como supermercado; en la actualidad, su interior está vacío. 
El edificio, con su aspecto de hangar y su tejado metálico a dos niveles, se ha convertido en todo un símbolo en esta pequeña localidad onubense.













ESCLUSA

La visita al nacimiento del río Guadiana era una asignatura pendiente que hace poco me ha llevado a recorrer las Lagunas de Ruidera. En una de sus orillas encontré esta pequeña esclusa que, a decir de los lugareños con los que pude hablar, aún funciona correctamente.
El escudo del yugo y las flechas trazado en el cemento lleva la fecha de 1940, año que coincide con el inicio de las nuevas fases de los planes de regadío que proliferaron en algunas zonas del país y de los que quizá nuestros políticos de ahora deberían haber tomado nota. 









sábado, 3 de mayo de 2014

RÍO ZÁNCARA ESTACIÓN

Dicho de una manera amable, Villarrobledo, Socuéllamos o Río Záncara son nombres de estaciones de tren que me recuerdan mi pasado militar. Nuestro tren efectuaba aquí una parada muy breve, pero suficiente para permitirnos atisbar el complejo de edificios que se levantaba a ambos lados de la vía, sobre todo detrás de la propia estación.
Recientemente he vuelto aquí por primera vez desde entonces. El hecho de que ahora esté todo reducido a ruinas me ha causado un raro asombro. Se intuyen más que se ven las calles que surgieron al socaire del tendido ferroviario y que conformaron este pequeño núcleo habitado. Bodegas, escuela, almacenes y viviendas, sólo habitadas ahora por roedores, e incluso una pequeña ermita, a un centenar de metros de aquí, acompañada de más viviendas y bodegas.
Pocas preguntas bastaron para saber del pasado y del presente de este lugar: Hace años que no se detienen los trenes aquí; nada queda de aquel trajín de viajeros y mercancias que conocimos hace más de treinta años y que yo venía buscando cuando me encontré con este lugar desolado y vacío.