domingo, 25 de septiembre de 2016

ESTACIÓN DE TREN DE BINCHE

Encontré esta estación en un viaje en tren por la región valona. Inmediatamente me llamó la atención su construcción y sus detalles art nouveau.

Su inauguración, en presencia del Duque de Brabante, tuvo lugar el día dos de mayo de 1857.

Estuvo en servicio hasta 1911, cuando entró en funcionamiento la nueva estación neogótica diseñada por Pierre Langerock.




Recientemente el realizador Pascal Chaumeil ha elegido esta estación para rodar algunas secuencias de su película Fly me to the moon. 

jueves, 1 de septiembre de 2016

LAVADERO DE LANA

La encrucijada de varias vías de comunicación y de rutas de trashumancia junto al cauce del río Casillas propició la construcción de este lavadero de lanas denominado de San Miguel, muy cerca de otro célebre y probablemente más conocido lavadero de lanas, el de los Barruecos.

La lana recién esquilada pesa el doble que la lavada y seca, por eso los lavaderos de lana tuvieron mucha importancia en la antigüedad, siendo su mejor época la correspondiente al siglo XVIII.

Éste que aquí vemos fue construido sobre los restos de uno anterior de época romana. 




A juzgar por el número y tamaño de sus dependencias, por el empaque de su casa señorial y por la existencia de una pequeña capilla, podemos deducir que al menos una docena de familia lo habitó y que probablemente fue un lugar autosuficiente, es decir, que a sus habitantes les bastó lo que se producía aquí para vivir.



La desamortización de Mendizábal hizo que una gran parte de los bienes eclesiásticos pasasen a manos privadas y que otros quedasen abandonados, significando una pérdida o un deterioro del patrimonio. 
Este lavadero de lanas, que perteneció a la Orden de Calatrava, quedó abandonado en el siglo XIX.




A mediados del pasado siglo fue adquirido por una familia y, a partir de este momento, hasta una docena de familias vivió y trabajó aquí, haciendo de este complejo agropecuario un lugar autosuficiente.








domingo, 7 de agosto de 2016

ABADÍA CISTERCIENSE

Uno de mis grandes proyectos es visitar las abadías medievales belgas. Por ahora sólo he tenido la suerte de conocer ésta que está situada en la comarca de Brabante y que fue fundada en 1146 por los monjes de Clairvaux.







En su época de apogeo, esta abadía contó con más de cien monjes, unos trescientos conversos y casi diez mil hectáreas de tierras de labranza y de bosques.



 Este complejo abacial conoce su primer gran momento en el siglo XIII. Quinientos años después tiene lugar su segunda época de esplendor.


La abadía fue abandonada en 1796, inmediatamente después comenzaron los expolios y los robos del patrimonio que atesoraba.