sábado, 14 de junio de 2014

LOS GOLDINES

Desde que mi amigo Jesús me habló por primera vez de este sitio, casi perdido entre el Tranco y las estribaciones norteñas de la sierra de Segura, su visita se había convertido para mí en una asignatura pendiente. 
Hace unos días, en una escapada relámpago, pude llegar hasta aquí y recorrer lo que hasta las primeras décadas del siglo pasado fue un poblado pequeño y bastante apartado. 
Es necesario echar mano de las vistas cenitales para ver, o más bien intuir, la media docena de calles con que contó este lugar.
Bien poco queda de Los Goldines. Sus casas desmoronadas e invadidas por la maleza y el silencio solemne que rodea todo dan a estas ruinas una magia llena de belleza.








martes, 10 de junio de 2014

POBLADO MINERO DE SAN PLATÓN

Más de una vez me he pateado las antiguas instalaciones mineras de San Platón, sin embargo, nunca había subido hasta el pueblo. Esta vez sí lo hice y quedé sorprendido por el tamaño del lugar. Es necesario subir hasta arriba para ver el gran número de bloques, muy diseminados, de diez y doce casas cada uno. Casi setenta años de abandono han hecho que el acceso a una parte del poblado sea difícil, los caminos que debieron de existir han desaparecido y la maleza ha conquistado casi todo el territorio.
La vista de los meandros del Odiel es incomparable desde las viviendas en ruinas del poblado.















NAUFRAGIO EN BACUTA

Cuando, a finales de los años setenta, vine hasta aquí con dos amigos del internado a ver cómo un remolcador arrastraba hasta la orilla un barco que hacía agua en medio de la ría, poco podía yo suponer que cuarenta años después aún estaría su costillaje pudriéndose en la orilla oriental de Bacuta. 
La semana pasada estuve en el mismo lugar. Allí estaba lo que quedaba de la nave, poco más que las cuadernas y los maderos de la quilla. Nada quedaba del puente ni de la cubierta de la nave, de las piezas metálicas ni de su maquinaria. Los años transcurridos se habían ido tragando la mayor parte de este barco pesquero de casi quince metros de eslora y del que poca gente recordará todavía su nombre.














lunes, 9 de junio de 2014

POBLADO DE PEÑARROYA

No hay muchas noticias de este pequeño poblado. Por el tipo de arquitectura, podríamos aventurar que se trata de edificaciones de mediados del siglo pasado y, si tenemos en cuenta la cercanía al embalse de Peñarroya, inaugurado en enero de 1959, no sería descabellado suponer que fue construido para los obreros que trabajaron en dicha presa durante los años anteriores a esa fecha.
El poblado de Peñarroya está compuesto por varios grupos de viviendas, un par de plazas, piscinas y algún edificio social. A pesar de que se ha utilizado durante los últimos tiempos como espacio de paintball, todo hace suponer que en la actualidad está abandonado y sin uso.