martes, 21 de abril de 2015

COMPLEJO MINERO ZARANDAS-NAYA


Sorprende saber que han bastado tres décadas para acabar con lo que se fue construyendo a lo largo de todo un siglo, pero quizás sorprenda más ver cómo las instituciones locales y autonómicas, responsables de la desaparición de la mayor parte del patrimonio minero de la provincia, sean precisamente las que más presumen de dicho patrimonio. Ha habido que esperar hasta octubre de 2012 para que el gobierno andaluz catalogara como Zona Patrimonial el complejo minero Zarandas-Naya, bastante después de que este núcleo fabril de incalculable valor hubiera sido dinamitado y demolido. Fundición de piritas, cocheras de locomotoras, talleres, laboratorio, plantas de trituración y de flotación de mineral, fábrica de ácido sulfúrico, chimeneas, una extensa playa de vías férreas,... además de todo el pueblo de Naya han sido arrasados sin piedad. Aún se ve entre la maleza la salida del túnel de siete kilómetros que, proveniente del piso 16 de Corta Atalaya, transportaba el mineral hasta aquí. 
El paisaje actual es una inmensa planicie de escombros. A cualquier hora del día, la luz cambiante otorga al paseo sobre las ruinas rojizas una sensación de inquietud y drama.



























sábado, 18 de abril de 2015

CONVENTO DE LA VISITACIÓN

Encontré casualmente este lugar cuando me dirigía hacia Las Villuercas. Es un gran complejo conventual edificado a mediados del siglo XVI y donde habitó una pequeña congregación de monjas agustinas durante más de tres siglos.
La desamortización de Mendizábal lo entregó a manos privadas, lo que significó el principio del fin, como ocurrió con la mayor parte de los inmuebles religiosos del país. Menos de un siglo después, la guerra civil acabó con una gran parte del edificio y éste quedó abandonado. De la ruina en que se encuentra en la actualidad, destacan el claustro y la gran portada plateresca.
















martes, 14 de abril de 2015

LA FONDA


A finales de los años setenta y principios de los ochenta, más de una vez vine aquí para hacer una llamada telefónica o para recibirla. Era la época en que no había ningún otro teléfono público en Mina Concepción. A pesar de que nunca tuvo un letrero identificativo, todos conocíamos su nombre: La Fonda, un edificio que además era la oficina de la Compañía.

El declive de la minería en la franja pirítica onubense en el último cuarto del pasado siglo hizo que gran parte de la población de este lugar se trasladara a pueblos más grandes del entorno o a la capital. La Fonda, construida como el resto del poblado por la Compañía, quedó pronto sin uso y vacía. Ahora, tras décadas de abandono, este bello edificio de corte colonial se desmorona con rapidez. La techumbre se ha derrumbado en algunas habitaciones sobre los pocos muebles que quedan y la lluvia entra en algunas dependencias deteriorando todo lo que encuentra a su paso.

Los gobiernos locales y autonómicos no parecen darse cuenta de que La Fonda fue uno de los edificios emblemáticos de este bonito poblado minero y de que forma parte del escaso patrimonio minero que nos va quedando.